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Las personas con discapacidad intelectual como actor político: la contribución de la universidad

Las conceptualizaciones modernas en torno a las personas con discapacidad hoy ofrecen un abanico bastante amplio, desde desarrollos centrados en la diversidad y los apoyos individuales u organizacionales, hasta construcciones político-sociales que dan cuenta de minorías con propia identidad.

Contacto: Carlos Conte
Organización: Doctorado en Discapacidad, Universidad Favaloro
Lugar donde se desarrolla: Buenos Aires

    Las organizaciones de personas con discapacidad en todo el mundo establecieron una agenda surgida a partir de su propia experiencia. Constituidas entre el siglo pasado y el anterior se organizaron por “tipo” de discapacidad, siendo sus propios miembros los representantes de sus demandas. Las organizaciones de personas con discapacidad intelectual y autismo se diferencian en el hecho que, por lo general, han sido establecidas por familiares y profesionales acompañantes los cuales llevaron la voz de dicho grupo a la órbita pública. Cierto es que hoy se observa, en diferentes países, un cambio en dicha tendencia, siendo las mismas personas las que se autorepresentan. Pero ¿Cuáles son las condiciones de posibilidad para que dicho grupo se convierta en un sujeto político activo? Para ello deben cumplirse algunas condiciones:

    1) las personas deben generar espacios de

    participación y legitimización comunitaria y social;

    2) Deberán contar con una agenda consensuada de

    necesidades, demandas y estrategias;

    3) Establecer sus propias organizaciones o relevar en el

    liderazgo a las actuales conducciones, y por último;

    4) construir una identidad como un grupo de cambio social.

    Ahora bien ¿es esto posible? Se presentan los pasos dados en el ámbito del posgrado universitario a fin de establecer una línea de investigación para deconstruir e interpelar los mecanismos del empoderamiento político, las actuales y las “otras” lógicas subjetivas políticas, como así las condiciones necesarias para la creación de valor social, que lleven a las propias personas con discapacidad intelectual y autismo, a la construcción de un sujeto político autorepresentado con capacidad de incidencia sobre la agenda pública.